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LAS HISTORIAS

 

La Historia de Pablo el pianista
La Historia de Clara
La Historia de Eugenia
La Historia de Silvana

 

PABLO EL PIANISTA
Miopía

Pablo concurre a una charla que doy sobre el aprendizaje para prevenir y tratar dificultades visuales.
Cuando termina la reunión y casi se habían retirado todos, Pablo se acerca para consultar si el Entrenamiento Visual podía dar resultados en su caso ya que con su miopía tenía que usar anteojos para leer las partituras. Se mostró muy escéptico.
Luego de varios meses, se decide y me pide una consulta. Como es habitual, le enseño varios ejercicios y le doy los elementos necesarios, recomendándole que los realice dos veces por día.
Repite su visita a la semana y luego varias veces más, en un total de ocho a lo largo de cuatro meses aproximadamente.
A la mitad del tratamiento vuelve a su oftalmólogo que comprueba que su dificultad visual se había reducido notablemente, pasando de 2.75 dioptrías a 1.25.
Al poco tiempo Pablo ya no usaba anteojos regularmente, sólo los necesitaba cuando iba al cine.
Lo estimulo a probar no usarlos para el cine, ya que muchas veces es una respuesta automática, un hábito, y ni siquiera se le ocurre a la persona hacer la prueba..
Puede suceder que las primeras veces la visión no sea prefecta, pero lentamente el cerebro va a procurar corregir y mejorar la visión.
Prácticamente, una vez que ha dejado los anteojos por completo, hemos alcanzado el objetivo.
Varios años después encuentro a Pablo en una de sus presentaciones, y cuando lo saludo me comenta que está feliz con el progreso de su visión: nunca más volvió a usar anteojos y sigue haciendo sus ejercicios cada vez que tiene un poco de tiempo.

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LA HISTORIA DE CLARA
Herida de astilla en el ojo

A Clara M. se le cae un decorado encima en diciembre de 2011. Un clavo o astilla de dicho decorado se le clava en su ojo derecho y se desprenden el cristalino y el iris. Inmediatamente se realiza una cirugía para salvar el ojo.
Se hace necesario el uso de 2 lentes.
Luego de la cirugía Clara comprueba que tiene visión doble. Según el profesional esa visión doble debería mejorar hasta normalizarse, en 4 o 6 semanas. Sin embargo, esa mejoría no apareció.
Pocos días después tuvo desprendimiento de retina y la necesidad de una nueva cirugía.

Clara, que vive en Nashville, USA, fue derivada al “mejor cirujano del país” para que definiera si una tercera cirugía podría corregir definitivamente el problema.
Este profesional realiza una serie de ejercicios durante más de 2 horas y concluye que una nueva cirugía no sólo no era lo indicado, sino que, además, era muy riesgosa.

Una vez pasados 2 años del accidente, Clara, cuyos padres viven en Argentina y están al tanto del trabajo que realizo para la corrección y recuperación de la visión, me envía un mail en el cual me relata su situación, consultándome sobre las posibilidades de éxito en su caso, con el sistema que utilizo.

Le aconsejo tratar de contactar algún especialista en Comportamiento Visual, que es lo que yo misma aprendí en USA y aplico con mis consultantes, con excelentes resultados.

Clara no logra contactar a nadie allá y comenta el tema con su cirujano. Él opina que es un tratamiento muy costoso y que no cree que sea efectivo para ella. 
En junio de 2013, Clara viene a Buenos Aires a visitar a sus padres y hace una única consulta conmigo, en la que trato de enseñarle todo lo que creo necesario para su caso. Seguimos en contacto vía mails y en el primero expresa haberse sentido muy satisfecha y esperanzada con la nueva perspectiva que le dí.

Unos 20 días después me comunica que ha estado realizando los ejercicios y cada vez logra mejor enfoque, cosa que dice “me pone muy feliz”. 15 días después siente que su visión está mejorando y se sorprende: “¿puede ser tan rápido?”

A los 45 días de estar realizando los ejercicios aprendidos, Clara, ya de regreso en USA, envía un mail del cual transcribo una parte: “…mi vista ha mejorado muchísimo desde que empecé a hacer los ejercicios. Es increíble, no lo puedo creer, pero es así. Y la verdad es que me hace tan feliz! Como me dijo Susana, está todo conectado, el trauma físico me afectó emocionalmente, pero ahora que siento que poco a poco estoy empezando a recuperar mi visión normal, de alguna mágica manera, estoy sintiéndome más “yo”.
No sé si me entienden, pero el poder volver a ver como antes, me hace sentir más linda, más fuerte, más segura, más capaz de todo…”

Para fines de agosto y con una tarea diaria y perseverante de 15 minutos, Clara logra momentos, por ahora breves, de visión perfecta.

El 27 de noviembre de 2013 ha desaparecido la visión doble, dando paso a una inmensa alegría para todos los integrantes de esta historia, principalmente de Clara.

El broche de oro llega en mayo de 2014 con dos grandes noticias: ya solo usa anteojos antirreflejos sin corrección. El único rastro es que al final del día, cuando está mucho tiempo frente a la laptop, con luces artificiales, el ojo se cansa. Además ahora tiene novio y él la invitó a ver una película en 3D que disfrutó mucho, sobre todo con el pronóstico inicial de su cirujano, que había desechado toda posibilidad de algo como volver a ver en 3D.
Ahora que ya no ve doble no tuvo ningún problema en ver tridimensional "salí muy feliz"

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LA HISTORIA DE EUGENIA
Miopía y exotropía (desviación)

Eugenia de 5 años llega en mayo de 2014 con su mamá después de haberse atendido con un profesional que desde un principio le indica la oclusión del ojo que no se desviaba y el uso de anteojos con una corrección de 1,5 dioptrías para su miopía.
La nena rechazaba la oclusión y su mamá se entera de la posibilidad del Entrenamiento Visual y llega hasta mí.
Elijo los ejercicios apropiados no sólo en virtud de su dificultad visual, sino además tomando en cuenta la edad de la consultante – la mayoría son juegos -
Contando con una mamá que se dedica a pleno para que Eugenia realice los ejercicios todos los días, los resultados comienzan a surgir.
Luego de unas 6 visitas y antes de fin de año se realiza una nueva consulta con el oftalmólogo. Este se sorprende del progreso obtenido y recomienda continuar sólo con los ejercicios para terminar de corregir los pocos rastros de miopía que quedan, ya que la desviación de su ojo ha desaparecido completamente.

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LA HISTORIA DE SILVANA
Presbicia

Silvana de 61 años llega el 20 de mayo con lentes para corregir su presbicia de 2,5 dioptrías. Se había enterado de la posibilidad del Entrenamiento Visual a través de una amiga, justo en el momento en que su oftalmólogo le receta un aumento para esos lentes.
Escucha que “inevitablemente” su presbicia iría empeorando cada año, según lo conocido. Decide probar la opción que le ofrece su amiga de intentar, como mínimo, parar el avance de su presbicia.
Lega a su primera consulta y le explico el método y sus bases científicas. Le enseño los primeros ejercicios que deberá realizar durante 15 minutos diarios.
Aproximadamente a los 2 meses Silvana comienza a notar pequeñas mejoras en sus dificultades, a las cuales no daba mayor crédito dado su temperamento estructurado y poco entusiasta. Sin embargo había una fuerte voluntad para lograr los cambios y eso la hacía perseverar.
A esta altura necesitó modificar sus anteojos y se le indica usar unos de sólo 2 dioptrías.
Unos meses después ya corrige nuevamente sus lentes porque sólo necesita 1,5 dioptrías.
Poco antes del año de comenzar con el Entrenamiento Visual vuelve a utilizar los primeros anteojos que se le habían recetado con sólo 1 dioptría de corrección.
Finalmente al cabo de 15 meses Silvana está liberada de sus anteojos, los cuales todavía lleva en su cartera, sorprendiéndose gratamente cada vez que se da cuenta de que no los ha necesitado para nada.

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